domingo, 8 de abril de 2018

Catábasis Al Mundo Inteligible (Introducción)

Se podría decir que terminé mi investigación. Toda mi vida estudiando arqueología e historiología; años perdidos para varios, pero estoy bastante seguro de que están por valer la pena.
Todos mis estudios están dirigidos hacia una sola dirección: Calmar mi obsesión por el pensamiento de Platón, ese gran filósofo griego, ubicado en el pedestal del pensamiento occidental. Muchas personas lo admiran, sí; ¿Cómo no hacerlo? Basta leer cosas como su noción de los dos mundos (sensible e inteligible) y su genial alegoría de la caverna.
Ahora, yo después de incisivas investigaciones, formé una teoría que me trajo el absoluto rechazo en la comunidad científica mundial. Era de esperarse. A simple vista, parece algo escrito por un conspiranoico trasnochado, de esos que hay a mansalva en foros de Internet:

 Postulé (con algunos hipotetismos; desgraciadamente me falta alguien que invierta en mi investigación para corroborar mis teorías) que tanto los dos mundos de Platón como su alegoría de la caverna, no eran una metáfora inventada por el filósofo ateniense. Al contrario: La famosa caverna existe, es frecuentada por miles de turistas al año y se haya en Chaliotata, Grecia. Allí se encuentran las cadenas que miles de años atrás ataron a los hombres que se mencionan en el texto que todos conocemos. Si las cadenas se extraen de la pared en la que están enraizadas, se presentará ante nosotros un agujero, que finalmente nos llevará al mundo inteligible. ¿Se puede retornar a nuestro mundo sensible luego de hacer esta peligrosa maniobra? La respuesta es sí. Pero alterando algo de suma importancia que más tarde voy a detallar con suma meticulosidad.

Llegue a este postulado luego de introducirme vehementemente en una gran cantidad de biografías de Platón y encontrar que todas ponen la lupa en un suceso que tiene varias sombras: Su extrañísima muerte.
El relato oficial dice que murió a los 80 u 81 años por causas naturales, y dedicado a esparcir sus enseñanzas en la legendaria academia ateniense. Pero hay tres escritos de aquella época, elaborados por Cenobio de Greta, un alumno de por aquel entonces, que nos marcan una versión radicalmente distinta a la que conocemos: Cenobio nos relata que el anciano filósofo les comentó que se ausentaría una semana, debido a que emprendería un viaje a la isla de Cefalonia, más específicamente a la caverna de Drogarati, sin dar más especificaciones al respecto. El tercero de los manuscritos detallaba: 

"Pasaron 3 meses de la ida de nuestro maestro. Recibimos correspondencia desde Chaliotata, Cefalionia, y esta corrobora la desaparición. Damos por hecho su finamiento y abrimos la cuestión siguiente: ¿Su paradero?" 

Estos texto de Cenobio fueron encontrados por un grupo de arqueólogos italianos en el año 1988. Se hallaban enterrados en un baldío de lo que actualmente es el barrio de Exarcheia, en Atenas. Este descubrimiento arqueológico no trascendió, debido a que por razones desconocidas no recibió el aval de la comunidad científica general. 

Estos datos llamaron poderosamente mi atención. Por lo tanto, decidí dedicarme de lleno a intentar buscar una respuesta al paradero al gran pensador occidental. Y encontré respuestas.







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